
INTERÉS SUPERIOR DE LA VEJEZ / BLENGIO VALDÉS | 9
cadas una de las temáticas más desafiantes para el derecho y la bioética. El en-
vejecimiento de las poblaciones determinado esencialmente por la longevidad,
viene generando múltiples consecuencias que transversalizan los impactos en
diferentes ámbitos, tanto económicos, sociales, culturales, sanitarios, educati-
vos. A la vez que interpelan a numerosos actores tanto públicos como priva-
dos, en función de la necesaria búsqueda de fórmulas que permitan proyectar
el envejecimiento y asegurar su abordaje desde la perspectiva de los derechos
humanos y su debida protección jurídica incluyendo la incorporación de garan-
tías que aseguren el derecho ante posibles vulneraciones.
Entre 2015 y 2020 el aumento de la población mayor de 60 años en el mundo,
ha superado a la de menos de 5 años, lo que arroja una estadística relevante para
reafirmar la importancia del análisis de la realidad a la cual nos enfrentamos,
entre otras razones, por las consecuencias que la misma conlleva
1
. Los seres
humanos que habitan en países con ingresos altos y medianos han prolongado
notoriamente los años que viven y no solo lo han hecho en forma temporal sino
también en forma cualitativa. Es decir, esas personas en términos generales vi-
ven no solo más tiempo, sino aunque no siempre, en forma más sana, en virtud
entre otras razones de avances científicos y tecnológicos que han permitido el
control de enfermedades y el descubrimiento de medicamentos y tratamientos
además de otros múltiples avances que facultan a los individuos vivir mejor o
sobrellevar con mejor resultados sus dolencias. Unido a una búsqueda de bien-
estar a partir del aprendizaje en el plano alimentario y físico que permite for-
talecer los procesos de prevención de enfermedades. Fenómeno que por cierto
no es ajeno a la pobreza y por ende sujeto a las consecuencias devastadoras que
ésta genera en las personas que dependen de pensiones o jubilaciones.
Esa esperanza de vida mayor a los 60 irrumpe en el universo colectivo ge-
nerando no solo cambios en el plano demográfico sino también en el cultural y
social. Con aristas que trascienden como hemos dicho las clásicas previsiones
normativas. Lo relevante de este fenómeno que es preciso atender, es que en la
medida que la tendencia se mantenga, en unos 30 años la población mayor de 60
años llegará a 28 % y la esperanza de vida trascenderá a los 80 años. No resulta
difícil entonces visibilizar algunas de las consecuencias que esta nueva realidad
determinará en relación a las condiciones que las personas requerirán en materia
de protección de sus derechos y específicamente el concepto amplio de cuidados.
1 https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/envejecimiento-y-salud#:~:text=Desde%20un%20punto%20
de%20vista,y%20finalmente%20a%20la%20muerte.